miércoles, 12 de diciembre de 2012

Satélite V



V.- Un duro intento: el alzamiento de Darüç


La cacería no ha cesado desde que Içmæđ asaltó la Factoría de Khomĕn. El Consejo de Justos, decretó ley tras ley, edicto tras edicto...encaminados a la aprehensión, preferentemente con vida, de Izmălđ, el criminal de Satélite. El juicio se ha realizado in absentiā, aún así contra el régimen de Æghmīld no hay posibilidad de vencer; sólo falta que capturen a Içmălth.

Jamás el Eennsil pudo medir el efecto de aquel ataque a su principal siderúrgica, corazón del despotismo eensilar. Ni bien tres meses han transcurrido y los alzamientos y actos de sabotaje son cosa ya del día a día. Ni los otrora temidos Guardias de la Ciudadanía pueden contener el descontento hacia la Utopía neosumeriana. Los ministros principales del régimen para que sus taques ingresaran en la ciudad hasta tomar Satélite.

Rotas las fronteras entre la Ür epicentral y Satélite, los disturbios se desbordan al primer cuadrante, ocupado por los barrios medios de Alfalaqh y Wālid-ulq...en lo meses que siguieron al último edicto y hasta la destitución de los Cinco Consejeros; la revuelta caótica llega finalmente hasta la Ciudadela, sede de los poderes centrales. La Fuerza Aérea fue llamada a tierra sin previo consentimiento del Eennsil. El cascarón del régimen, lo último que le queda a Eghmīld, se resquebraja cuando un ministro entra en escena a hacer lo que el Tirano no hizo: hablar desde el balcón a la ciudadela.

Syrüç y su aliado de la Armada, el Almirante Máximo Darüç, toman la situación en sus manos, salen a la Plaza de la Renovación ante una ciudad en llamas frescas aún sobre los edificios centrales. Frente a todos dan un golpe con el cual queda destituído el Eennsil y Darüç queda a la cabeza de la tiranía interina cuya primera acción fue el declarar un juicio social a Æghmīld.

Con el tirano en las mazmorras de Simārqh'nd los ciudadanos de toda Uruk acogen a Daryos y su aliado en armas Siryu, a los cuales dan los títulos de "El Grande" y "El Popular" respectivamente, se exculpó de todo cargo a Izmălth más la restitución de su viejo hogar, la casa de Am'ld.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Satélite IV



IV.- Lágrimas por Satélite

Içmælđ alcanza una región baja de Satélite valga la redundancia ya que todo en Satélite es una imperfecta Utopía, todo es igual, todos son iguales...igualmente chingados.

Su vieja choza sigue en su lugar, en el décimo séptimo piso de un condominio más similar a una colmena, un hormiguero. Su deber es ya no permanecer en Satélite ni en Uur; ingresa a su piso corriendo agitadamente, al romper en su cuarto toma todo lo que quepa dentro su mochila.

Toma una papeleta y ase su viejo tintero, ese que usaba Aml'd para redactar sus cartas, quien asu vez lo recibiera de su difunta esposa; humedce su aguja y escribe su nota final a Urbăil:

"Ībun āl-Ywūghędø qun tęlđ faqæm āl-Zěl'tikh kh'ŏil ubīqh e āl-Wĕrīlđ"
(Dejaré a ti y a mi casa, a Satélite, por siempre)

Si el tiempo tiene su guadaña contra su cuello, Izmālđ recuerda sus viejo tiempos cuando entonces descendía desde el cuarto piso de siete en siete o deslizado por los barandales con la voz de Amed por detrás. Le duele, le lastima el alma su partida pero es lo que decidió, valió más la libertad que recuerdos de esclavitud.

Desciende todos los escaños, llega en minutos hasta la grisácea recepción al momento que una serie de sirenas suenan desde las fronteras invisibles de Satélite. El tiempo se agotó  y ahora huir es cuestión de vida o muerte, su destino no estará en sus propias manos si el Consejo de Justos le pone las garras encima. Un efebo de Satélite jamás podría pagar un jurado favorable menos aún vencer al Eennsil.

Monta una bicicleta de fierros con óxido y Tétanos, pedalea más allá, fuera de Satélite, a donde non habia entrado jamás. Içmælth humedece sus mejillas no sólo con el sudor desértico sino las lágrimas que quedan atrás en el tiempo junto a la mismísima Sŏm'r, enfrente sólo quedan las dunas del desierto y lo desconocido.